Nivel de destripe/spoileo: Daredevil números 20 y 21 del Vol. 2 de Panini (DD Vol. 2 #90, 91 y 92 USA)

Brubaker y Lark siguen con la narración del Tour europeo de Daredevil. Fuera de su habitual territorio neoyorquino, el diablo nos ofrece su vena más aventurera. De las orillas del Tajo a las ribas del Sena, su búsqueda le llevará finalmente a Suiza. Brubaker juega con la desorientación que le supone a nuestro héroe el hecho de moverse por un terreno que le resulta extraño, y bajo una presión emocional extrema.
Matt Murdock pasea por la bella villa de Sintra, en Portugal. Pero no está ahí para hacer turismo, sino que ha llegado tras la pista de Alton Lennox, el hombre que al parecer está detrás del asesinato (o eso piensa él ) de su amigo Foggy Nelson. Aunque no es ése el único motivo: ahora además tiene que rescatar a Lily Lucca, hija de un mafioso monegasco a la que el nuevo Matador ha dejado huérfana y quien... bueno, huele como Karen Page, lo que sin duda lo altera en más de un sentido. Ciertamente le altera el sueño, y eso me lleva a una escena que me llama la atención... A ver, digo yo, que si Matt sueña que se besa con Lily, quien le debería dar el toque debería ser Milla Donovan, su santa esposa...

¡Golfo, más que golfo!
... Pues no! Es Foggy, cual fantasma del padre de Hamlet, el que le llama la atención: esto que venga Freud y me lo explique. En fin, suerte que desde los USA, la buena de Dakota North -esta moza vale un Potosí- le va enviando a Matt pistas para dar con el paredero de Alton Lennox y su rehen, Lily. Desgraciadamente, cuando Matt llega al lugar en el Lennox se esconde, lo encuentra muerto: su última pista para dar con el asesino de Foggy se ha esfumado... ¿o no? Matt oye el motor de un coche a punto de abandonar el lugar y corre para interceptarlo: de dentro del deportivo emerge el captor de Lily, Un viejo conocido de Murdock: Lápida.

"No me busques, que me vas a encontrar"
Daredevil lucha con el albino, pero ya sabemos que éste es duro de pelar, y no recibe más gracias a la intervención de una maniatada Lily, a quien Lápida se lleva ante un Matt que cae inconsciente. Matt sigue su pista hasta Paris y se da una vuelta por los bajos fondos haciendo visitas "de cortesía" a los hampones locales. Aunque más útil que sus puños le resulta su nivel de francés (que debió aprender en las monjas de Hell's Kitchen) en uno de los mejores gags de la presente saga. Aunque cuando un traficante local le pone tras la pista de Lápida, Daredevil se sorprende ante la revelación de que Lápida trabaja... para una mujer.

No me llames Liliana, llámame Lily... La que va sola por Lutecia buscando follón
Sorpresa, sorpresa! parece que Lily no era un corderito indefenso: no sólo es la jefa de Lápida -su supuesto secuestrador-, sino que la vemos haciéndose arrumacos con el nuevo Matador... pero ¿No es éste el hombre que había asesinado a su padre? Como diría mi madre: ¡Menuda fresca!
Y por si eso no nos intrigara bastante, resulta que tambien al torero le atrae el olor de Lily: por lo visto, le recuerda al olor de su propia madre. Un asunto de narices, vamos.

Matt recuerda al luchador Jack Murdock
Algo más tarde, mientras Daredevil salta por los techos de Paris, recuerda lo duro que le resultó adaptarse al asalto sensorial que le suponían sus recién adquiridos supersentidos, y aquí Brubaker nos ofrece una interesante introspección del poder evocador que los olores tienen para Matt, y cómo su sentido del olfato tiene un poderoso efecto sobre su psique: el hecho de que Lily huela como Karen no puede ser casual, y Matt está sumamente enojado de haber sido engañado por aquella a quien él creía una víctima. El mosqueo sube de nivel cuando ve la escenita que Lápida y Lily le tienen preparada: Lily llora e incluso su latido es el de una persona en aprietos: ¡Menuda profesional! Lápida "entrega" a Lily a el Matador, y Daredevil salta a la palestra, pero no para salvar a Lily, sino para acabar con la comedia. La rabia le ayuda a combatir a sus rivales con más fiereza y, por una vez, sabe con quien se la está jugando.

Éste es el cuernecitos que nos gusta: "¡Tranquilos, que habrá para todos!"
Una vez Matt se ha desecho habilmente de Lápida, el Matador se escuda tras Lily amenazando con matarla. Matt pasa completamente de tal amenaza, y lo que salva a Lily es que el torero es incapaz de cumplir su amenaza: no puede matarla, como le habían ordenado, pues se ha dado cuenta de que la ama más allá de toda razón. Lily manda al Matador a hacer puñetas, tras lo cual Daredevil lo deja tieso de un puñetazo.
Lily se ha quedado a cuadros: no contaba con que su socios se la iban a jugar. Matt le dice que sabe cual es su juego y que no le podrá traicionar de nuevo. Ante la evidencia de que Matt ya no se deja tomar el pelo, y de que ella no era más que un peón en el plan de otros, la señorita Lucca se aviene a explicarle a Daredevil todo lo que sabe: "Alguien" le dió para usar un perfume de feromonas que influye a los hombres, para que lo usara en cuanto se encontrara con Matt. Matt se da cuenta que el plan era hacerle presenciar de nuevo la muerte de una mujer con el olor de Karen. Cuando Lily le revela la identidad de su misterioso enemigo, Matt se queda de piedra.
El siguiente capítulo empieza con el ex-director del FBI. Es obvio que ha caido en desgracia tras el motín de la prisión de Ryker's, del cual fue en gran medida culpable al empeñarse en encarcelar a Murdock junto a sus peores enemigos. El hombre está de mudanzas, aunque parece ser que no va a ir al lugar que tenía previsto.
De vuelta con Murdock, nos encontramos con que la confesión de Lily le ha llevado Suiza, y no para ver a Heidi, precisamente. Matt irrumpe en un domicilio particular y neutraliza a los belicosos seguratas que defienden a su misterioso adversario, que resulta ser ni más ni menos que Vanessa Fisk... Un momento... ¡¿Vanessa Fisk?!
Aquí Brubaker recupera un cabo suelto que dejó Bendis algún tiempo atrás: Vanessa mató a su propio hijo por haber planeado con Sammy Silke la eliminación de su marido. Wilson Fisk, alias Kingpin. Para una madre, y más para una mujer recta como Vanessa, matar a un hijo, aunque fuera un parricida, es un crimen imperdonable, y la sombra de su propio crimen la ha hecho enfermar... de muerte. Matt no se explica como una mujer a la que una vez salvó la vida, y con la cual había mantenido siempre una relación civilizada, la haya emprendido con él: ¿Por qué mató a Foggy? ¿Por qué planeó el engaño con Lily? En un tenso cara a cara, ambos se examinan, se cuestionan: durante páginas, asistimos a un asfixiante duelo de primeros y medios planos, en el que Michael Lark nos muestra el deterioro físico de Vanessa, y la confusión e ira de Murdock.

La señora Fisk, en plan mefistofélico: "Te voy a hacer una oferta que no podrás rechazar"
Vanessa se explica: es su venganza por su enfermedad, causada, no sólo por la muerte de su hijo, sino por la amargura que le provoca el enfrentamiento sin final entre Daredevil y Kingpin, un ciclo sin fin que ella pretendía liquidar de una vez por todas (Y atención al dato, revela que el perfume que usaba Lily fué creado por un "viejo amigo" de Murdock). Una vez le ha expuesto a Matt sus razones, le ofrece un pacto mefistofélico: tiene a su alcance los resortes necesarios para devolverle a Matt su vida, la vida que tenía antes de que la prensa revelara que Matt Murdock era Daredevil, ¿el precio? que el abogado Murdock saque a Fisk de la carcel. Para presionar a Matt, Vanessa dispone de pruebas fotográficas del periplo europeo de Daredevil, que destrozaría la coartada que supone tener a Danny Rand patrullando Nueva York disfrazado de Daredevil. Matt manda a Vannessa a hacer puñetas y se va. No hay trato.
De vuelta a su hotel, Matt se pregunta que va a hacer con su vida a partir de ahora. Oye las noticias internacionales en la tele: el ex-director del FBi ha sido hallado muerto en su domicilio y, aparentemente, se ha suicidado. Una nota encontrada en su casa revela que las acusaciones contra el abogado Murdock eran un montaje. Obviamente, Vanessa ha aprendido de su marido a ser previsora, y ya ha puesto su plan B en marcha. Matt se ve así forzado a dar el siguiente paso: regresar a los Estados Unidos.
Notas sobre la edición:
Una de las cosas que más me chocan de la edición de la Caye... digo, Panini es la puñetera manía de seguir publicando dos ediciones diferentes de Daredevil... ediciones que se diferencian tan sólo por el hecho de que llevan portadas diferentes.
Hasta ahora, las portadas eran las de la miniserie de complemento y la de la serie regular. Por alguna razón que no acierto a comprender, la edición que primero se distribuía en librerías era la "especial", que llevaba la portada del complemento... y digo que me cuesta comprenderlo porque, bueno, por lo general las portadas de la serie regular vienen siendo bastante mejores que las de los complementos, por decirlo diplomáticamente. Pensé que eso iba a cambiar ahora que la Serie se está publicando sin complemento... pero no. En el número 21, la situación es un tanto incomprensible, ya que la "Edición especial" lleva como portada... ¡Una viñeta ampliada!
Que conste que a mi me gusta mucho el arte interior de Lark, pero me parece absurdo sacarse una portada de la manga cuando la original es excelente... ¿Alguien me dirá el porqué de estas inexplicables "ediciones especiales"?
Otro asunto es que, tras la doble ración del número 20 y la monodosis del número 21, creía que por fín Daredevil se iba a publicar de manera normalizada, vamos, como el Capitán América, número a número, pero Panini ya nos ha hecho saber que nuestro gozo va a ir a un pozo... ya que en breve el cuernecitos se volverá a publicar con guarnición, concretamente, en compañía de su papi, ya que la miniseriede Carmine Di Giandomenico y Zeb Wells sobre "Battling" Jack Murdock se publicará como complemento.
Que conste que por lo que he podido ver en diversos avances, la mini sobre Jack Murdock me parece interesante, pero yo, personalmente preferiría verla publicada aparte... El sobreprecio que supone publicar "Daredevil" con complemento puede desanimar a muchos seguidores no habituales (o potenciales ) de la serie. Personalmente, creo que es un error y que DD debería publicarse, o bien número a número, o en tomos recogiendo una saga entera, como se viene haciendo últimamente en USA con los Trade papernacks. Otra opción sería publicar la mini dentro de la edición española de la serie en un hiato de la serie regular, lo que permitiría mantener la distancia con la edición Americana y permitir, a aquellos no interesados en la miniserie, a prescindir comprar la serie durante ese periodo.


































