Bueno, tal vez no necesariamente el Epicuro histórico, sino el Epicuro del cómic "Epicuro el Sabio" de William Messner-Loebs y Sam Kieth, una recomendable y divertida lectura con filósofos helenos y dioses Olímpicos de por medio.
No me entretendré ahora en comentar la obra, sino que, aprovechando la reciente charla online sobre enseñanza, he seleccionado el momentillo en el cual Epicuro explica su filosofía sobre el placer a un joven y calviniano príncipe macedonio, de nombre Alejandro... Y se concluye que aprender es una de las cosas más placenteras a las que puede dedicarse el ser humano
Creo que la conversación se pordría trasladar a nuestros días, comparando, por ejemplo, el grado de placer que proporcionan, respectivamente un botellón y la resolución de una ecuación.
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