
Yo ya lo tenía todo a punto: la toalla bien estirada sobre el cesped al lado de la piscina, el bañador a la moda (la moda de hace 70 años, pero a la moda, que puñeta), el bronceador factor 22 con bloqueo antikriptonita, el flotador de patito, las chancletas...
Y voy y le grito al de la barra "¡Cama-re-rooo! ¡Un daiquiri con su sombrillica y todo!"
Y me contesta que ya estamos en navidades.
Que plancha.
Es que no se puede despistar una ni un momento.
