Monday, January 05, 2009

Remover las aguas

Mi tio es un jubilado activo.

Como mi padre, que podría haberse quedado en fresador pero se esforzó hasta llegar a perito industrial, mi tio compaginó en su juventud trabajo (para tirar adelante y ayudar a la familia) con estudios (vespertinos o nocturnos) para progresar en la vida: ello permitió que tanto mi padre como mi tio pudieran mantener famílias que hoy se considerarían numerosas y asegurar a su prole tendría opciones de futuro inculcándoles aquello tan paso de moda de la "cultura del esfuerzo".

Desde que se jubiló, mi tío no ha parado de hacer un montón de cursillos. Siempre he pensado que mi padre, de no haber muerto atropellado al poco de jubilarse, también haría como mi tío, que disfruta practicando hobbies a los que no les pudo dedicar el debido tiempo cuando era un trabajador en activo.

Aparte de apuntarse a actividades que van desde la práctica de deportes al tallado de la madera, mi tio tiene una afición que le apasiona: la genealogía. No solo eso, en sus manos está el mayor archivo gráfico familiar, incluyendo una antigua foto en la que aperecen mi padre y mi tío con otros niños de la escuela del barcelonés barrio del Guinardó a la que asistían (citaré como curiosidad, que en esa foto de grupo aparece un niño llamado Juan Marsé)

En lugares como la Gran Bretaña, la genealogía tiene una gran aceptación, se considera no sólo una manera de conocerse a uno mismo, según la máxima socrática, sino una manera activa de estudiar la (gran) historia mediante la investigación de la (pequeña) historia concerniente a la familia de uno.

En estos lares, el asunto es muy distinto.

Cuando puede, a mi tio le gusta viajar a las "tierras ancestrales" y rastrear la localización de abuelos, tios abuelos, bisabuelos, etc... Por los archivos disponibles.

Por desgracia, una de las principales fuentes de información suelen ser los registros de bodas, bautizos, etc... que estan en manos de la iglesia.

Mi tío, que investiga básicamente por sana curiosidad, por saber si su abuelo era de un pueblo, y su abuela de un pueblo vecino (y especular , por ejemplo, si su noviazgo y matrimonio germinó cuando el abuelo, siendo mozo, acudió con sus amigos a las fiestas del pueblo de mi abuela), se suele encontrar con reticencias. Una es la clásica pereza del responsable del archivo a ir a localizar un viejo libro en una estanteria sólo porque "un pesao" le importuna con su interés por la historia.

Pero hay otras razones: mi tío se ha encontrado en la surrealista situación de buscar papeles de un bisabuelo (del siglo XIX), y encontrarse con que un hostil capellán le rechace al grito de "otro que viene a remover viejos odios", porque se piensa que mi tio va a buscar información relativa a un pariente que vivió durante el periodo 1936-1939 (sí, lo adivinaron, siglo XX).

Ergo, hay a quien no le interesa que se investigue/indague/conozca la historia, y yo, inocentemente, me pregunto el porqué: ¿Por qué hay a quien le resulta muy rentable la ignorancia? ¿Por qué hay quien tiene el armario lleno de esqueletos? ¿Tal vez, hum, porque vivimos en en único pais de Europa en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, permanecía en el poder un malgobierno aliado de Hitler y Mussolini? ¿Por qué en España se pueden imprimir y publicar libros y panfletos nazis y en Alemania no?

Ah... preguntas... preguntas... Y que ruido hace pisar un suelo de huesos, crec, crec... crec, crec.

Pongamonos tapones en las orejas y asunto arreglado.

6 comments:

G. K. Dexter said...

Con permiso.
En su día hurtaron el presente y ahora, no contentos, se empeñan en hurtar el pasado...
La verdad es que la labor que realiza su tío es sin duda encomiable. A mí me encantaba charlar con mi abuela, q.e.p.d., acerca de sus antepasados. Supe así quién había cavado las zanjas alrededor de las lindes de los montes (por la garduña, al parecer), de las costumbres de mi tatarabuelo, un excéntrico que parecía poseer un carácter tosco, aunque sólo en apariencia porque en realidad era un pedazo de pan,...
Qué bueno es saber de dónde procedemos, ¿no? Pero siempre desde la humildad. A este respecto cansa un poco el encontrarse con gente que al poco de conocerte te suelta a bocajarro aquello de: "y tú de qué familia eres...?

Bueno, que me he puesto a largar como un descosido; un ataque de verbosidad repentina.

Un saludo cinéfilo.

Gloria said...

""y tú de qué familia eres...?"
ja, ja... si, es una pregunta habitual cuando los urbanitas recientes nos desplazamos a tierras ancestrales... Lo bueno de vivir en la urbe es que uno puede ser tranquilamente un chucho de raza cruzada sin que a nadie le importe.

desde luego, me refería, no a la genealogía de cuchara de plata y escudo heráldico, sino a la que le permite a uno descubrir sus raices, para bien o para mal.

En cuanto al aspecto "memoria histórica" del post, pienso al respecto que quienes no saben donde están enterrados sus padres, abuelos o hermanos están en sud erecho a poder saberlo y tener un sitio al que llevarles flores: a veces, creo que algunos que critican la ley de debate histórica lo hacen por una espantosa falta de empatía... El que sabe en que panteón están enterrados sus muertos dificilmente comprenderá la preocupación de aquel cuyos parientes fueron despachados y enterrados en ignotas cunetas...

dvd said...

El gran problema de estas cuestiones es la absurda creencia de que "somos" el principio y el fin de nosotros mismos, y por tanto de lo que nos rodea. No concebimos tiempos pretéritos más allá de insulsos libros de historia, por lo que sentimos el impulso de tachar todo eso de "antiguo", "pasado de moda" ¿qué moda? ¿desde cuándo vivir es una moda? Sólo grandes obras literarias han colocado al hombre en su tiempo y su entorno, sin más, y sin menos. Y el hecho de que alguien se tome esa molestia ya es digno de encomio, sí señor.

Gloria said...

También te comentaré que cuando mi madre empezó a envejecer, me llamó la atención lo que se parecía a una foto de mi abuela... Digamos que es bastante posible que cuando yo tenga la edad que tenía mi abuela me pareceré también bastante a su foto.

Y, que puñetas, mi madre y mi abuela eran señoras de la tercera edad con un rostro muy agradable o sea que... o sea que todo eso que me pienso ahorrar en corporaciones dermoestéticas!

Eudora said...

Con la Iglesia topó su señor tío. Es que están de un garrulo....

Gloria said...

Sí, la verdad es que el buen hombre podía haber preguntado antes de "disparar".

Lo curioso es que tanto mi padre como mi tío fueron monaguillos y estaban encantados de serlo (fué para ellos una especie de primer trabajo).

 
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