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Wednesday, March 18, 2009

El padre de Vampirella


En su muy recomendable serie "Los Profesionales", Carlos Gimenez recordaba, con mucho humor y su habitual maestría, las andanzas de un grupo de dibujantes profesionales que ilustraban guiones de cómics para el extranjero desde una agencia de la ciudad condal allá por los años 60/70. Capitaneados por un tal Filstrup (muy parecido, mire usted que casualidad, a Josep Toutain), nuestros héroes luchaban contrarreloj para entregar páginas de guerra, romance y humor que tenían que ser leídas en Escandinavia, Inglaterra, América o Francia... Entre el variopinto -y bastante majareta- grupo de artistas destacaba un tal Jordi, un dibujante bastante más regular (en tanto que cumplidor en fechas y organizado) que sus más alocados colegas, y al que todos envidiaban su capacidad para dibujar las mujeres como nadie.

"Jordi" o José "Pepe" Gonzalez, cuya muerte ha sido hoy anunciada por los periódicos, era un extraordinario dibujante, cuya huella la podreis ver en el trabajo de sus colegas y coetáneos: es evidente en las chicas que dibujaban muchos de ellos podíamos encontrar algunos de los rasgos que eran "marca de fábrica" de Gonzalez, aunque sin llegar a la maestría con la que éste dibujaba a los personajes femeninos.

Recuerdo haber visto, en el desaparecido cine Atlántico de las Ramblas (cine que solía frecuentar porque solían proyectar cine infantil que mis padres y/o nos nos llevaban a ver: por cierto, el aire acondicionado convertía la mítica sala en una embajada de Groenlandia), un No-Do dedicado a González en el que este acababa por dibujar, ante las cámaras, una de sus célebres chicas. Recuerdo que mi madre me susurró "Mira, Gloria, este señor es un dibujante famoso", y ciertamente, que un humilde dibujante de tebeos saliera, en aquella época, en un No-Do tenía su qué.

Por supuesto que yo ya sabía que González era un dibujante famoso, mamá. Cada día me paraba en el quiosco que había a medio camino entre mi casa y el colegio, y que ofrecía un amplio surtido de eso que hoy los "fisnos" llamarían novelas gráficas por entregas grapadas: el TBO, los títulos de Bruguera, Marveladas, Fumettis cochinotes italianos, el Barrabás, el Papus ("revista paputas"), el Totem, los tebeos de miedo como "Creepy" y "Rufus" (Con terroríficas portadas que alimentaron muchas pesadillas infantiles)... Y por supuesto, por ahí andaba Vampirella, curiosamente, la única vampira que no me ha dado nunca miedo... La verdad es que alguien que le daba miguitas a los murciélagos en plan "pitas, pitas" no podía ser mala persona.

González no era el padre gráfico de Vampirella, pero desde luego en su etapa al frente del personaje se convirtió en el autor al que, todavía hoy, se asocia automáticamente al personaje. Nunca comprenderé como puñetas se le aguantaba el bañador/traje vampiresco a la moza ¿Tal vez era un diseño especial de Speedo? En cualquier caso no cabe duda que era un factor de éxito entre la muchachada...

Podéis uniros, si quereis, al recuerdo bloguero de González iniciado por Ferran Delgado y Pep y The Korinthian

Wednesday, October 01, 2008

Efeméride

...Y lo curioso es que me acordé ayer por la noche, así a botepronto. Como si un reloj-alarma interno me diera el toque.

Me puse un ratico el DVD para darme/darle el homenaje. Tal vez también lo debería haber acompañado de Gardel cantando "Volver"

¿Se sienten así los que llegan a las bodas de plata? Tal vez ;p

Ahora mismo recuerdo que entonces mis compañeras de clase en el cole me soliían decir que vaya mal gusto tenía yo (ellas preferían a Los Pecos, Leif Garret, Pedro Marín, Iván o Miguelito Bosé entre otros). Tal vez peque de subjetiva, pero creo que mi gusto al respecto era -y es- excelente, y prueba de ello es lo bien que aquella elección ha soportado el paso del tiempo.

¿Qué de qué estoy hablando? Clickety-click!

Wednesday, August 20, 2008

El diploma

En mi anterior post trataba de dos grandes actores que interpretaron con frecuencia (y excelente pericia) papeles de sinverguenzas en el cine. Pero lo que hace su sirvengonzonería atractiva era el hecho de que esta ya era conocida/sospechada por el resto de personajes, en lo que constituía un juego entre gatos y ratones de los que se disfruta en los mundos de ficción.

Pero ojo con los sinverguenzas del mundo real: son como lobos vestidos con lana de ovejas, y que desgraciadamente, en un pais en el que se valora más la picaresca y al avispado que es capaz de vivir sin darle con un palo al agua, es doblemente gravoso... Desengañémonos: ser responsable, diligente y competente, en España, equivale a ser el menos espabilado de los nativos de la lejana Mongolia: de ahí que los catalanes solamos ser sujeto frecuente de chistes, en que nuestro natural hacendoso resulta motivo de hilarante cuchufleta: mira que somos burros, trabajando de sol a sol y de luna a luna.

En fin, os voy a explicar una historia escalofriante sobre lo peligrosísimos que son los sinverguenzas en la vida real.

Hace unos añitos, en la imprenta en la que trabajaba, el jefe me llamó a su despacho para asesorar técnicamente a un cliente. El cliente, un viejo conocido suyo, quería hacer una copia de un diploma de ingeniería. Por lo visto, no le valía una fotocopia, incluso a color, ya que quería una copia E-X-A-C-T-A del diploma, ya que, decía el, era para tener una copia en el despacho, mientras se guardaba el original a buen recaudo. Le pregunté que en ese caso tal vez era mejor ir a un notario a realizar una copia compulsada, o ponerse en contacto con el Ministerio de Educación para pedir a una copia.

"No, no me entiendes" dijo el cliente, "Quiero este tipo diploma, pero con otro nombre". Mi jefe y yo nos cruzamos una significativa mirada. Vaya si le habíamos entendido. Como intentándolo arreglar, el cliente añadió "es que el original con el otro nombre no lo tengo a mano". Sí, claro.

Muy claramente, el tipo nos tomaba por tontos y nos pedía ser cómplices de una falsificación. Mi jefe, que por la vieja amistad de la era "hippy" con este cliente, no se veía capaz de plantear abiertamente un "ni hablar del peluquín", claramente me había convocado para ejercer de poli malo.

Así que, desde un punto de vista símplemente técnico, le desarbolé los planes al aspirante a falsificador: una copia E-X-A-C-T-A era imposible de obtener mediante la habitual impresión a cuatricromía, ya que los colores del original eran tintas planas y una copia con aspiraciones precisaría de una costosa impresión de varias pasadas, por no hablar del papel, de un tipo especial y con aguas (entre otras medidas básicas de seguridad), que había tintas metalizadas creadas específicamente por la Casa de la Moneda para esos diplomas (y por tanto, difíciles de reproducir con exactitud). Por no hablar de las delicadas filigranas impresas en tinta plana, y muy tenue, que iban a suponer muchas horas de trabajo para conseguir unos clichés mínimamente satisfactorios... Vamos, que le iba a costar un riñón, y que aún así, no sería una reproducción exacta.

Al parecer mis explicaciones fueron suficientes para disuadir al aspirante a ingeniero fraudulento, y mi jefe pudo escaquearse de hacer algo ilegal sin quedar mal con su viejo conocido. El tipo marchó sin conseguir su propósito dejándonos a mi jefe y a mí con la cívica satisfacción de haber evitado el fraude a una tercera persona.

Pero tal vez su amigo encontró un individuo que, con menos escrúpulos, sí le hiciera una copia, no exacta, pero si lo suficientemente similar como para dar el pego en un despacho... Tiemblo tan sólo de pensar el mal que puede hacer un ingeniero" ful" suelto en estos pasados años de "boom" inmobiliario... ¿Cuantas obras no se habrán realizado al albur de la burbuja del tocho sin las menores garantías? ¿Cuanta gente no se habrá embarcado en una hipoteca de décadas por una casa cuyo techo se puede desplomar sobre sus cabezas?

Sunday, July 13, 2008

Aprofitant l'avinentesa

Mencionaba en el post "Trauma", que en un pasado Saló del Còmic de Barcelona estuve prisionera de un Stand. No recuerdo el año, pero se que Will Eisner andaba aquel año firmando en un stand.

Yo había hecho un cursillo de aerografía, y la escuela que lo organizaba nos comentó si a algunos nos interesaría estar de fieras enjauladas exhibiendo nuestras habilidades más o menos artísticas pare deleite de visitantes... La ventaja consistía en tener un pase gratis para toda la duración del salón, pas mal (éramos jóvenes y nos conformábamos con poco).

Y os preguntareis: ¿a qué me dediqué a aerografiar durante esos días? Pues... Hum... una se dedico...



...a hacer ¡Proselitismo!(y es que, cuando la cabra tira al monte...)

Aprovecho para recordar que hace poco fue el cumpleaños de Charles (hoy es el incumpleaños)

P.S.: Mis hermanos me comentaron que se leyeron "Trauma", o sea, que ahora me lee... ¡hasta la família!

Thursday, March 06, 2008

Pues yo si que voto

English abstract: Next sunday spaniards will vote for their next central government. Some are skeptic and will abstain. I will vote.

Ra-Ra-Rasputin



El cartel aquí reproducido fué realizado por unos coleguis anarcos de Cornellà, bellísima y pintoresca localidad del Baix Llobregat en la cual una servidora ha pasado una buena parte de su vida laboral. La verdad es que con el pastiche de slogans (que se tomó prestado de las campañas municipales del resto de partidos) y la foto del barbas (representando a un personaje de la localidad) me parto la caja cada vez que vuelvo a mirar el cartel, y sin embargo, pese a que comparto del humor de los colegas anarcornellanenses, yo siempre he votado, y lo volveré a hacer el próximo domingo.

La política según Yosemite Sam
"Bebés! Bebés, quiero besar bebés!" decía un frenético Yosemite Sam en su carrera electoral a la alcaldía. Por supuesto, en medio del arrebato besabebés, se encontraba con un Bugs Bunny (su máximo rival) disfrazado de criatura que estampaba en los labios de Sam un intenso beso de tornillo. Por supuesto que Bugs, aunque político novel, se sabía todas las trapacerías necesarias para hundir al adversario. Aunque después de una intensa contienda electoral, la alcaldía acababa -como no podría de ser de otra manera en un cartoon de la Warner- adjudicada a una yegua ("our mayor the mare").

Por cierto, podeis disfrutar de este antológico cartoon en Youtube

La política según Laughton
(...o porque no soy del Partido de la Playa)


Graco y Seab Cooley, dos antológicas versiones Laughtonianas de la estirpe senatorial

Los políticos de ficción abundan en el tópico de la política como campo abonado para la sátira. Recordemos al respecto series televisivas como la genial "Si, ministro" o historietas como "Paco el ministro" de Alfons López

Mi admirado Charles Laughton interpretó memorablemente a políticos en varios filmes: uno de ellos fue el senador del sur Seab Cooley, en el film de Otto Preminger "Tempestad sobre Washington", un tipo de maneras suaves y jugadas contundentes al que no le importaba usar el ventilador, la puñalada trapera y su letal encanto sureño para meter zancadilla, el palo en la rueda o la lavativa a sus adversarios políticos (incluso los de su propio partido).

Otro político esencialmente Laughtoniano es el senador Graco que interpretó en "Espartaco" de Kubrick, que es seguramente mi favorito. Graco es hedonista, demagogo y no le importa pactar con Dios y el Diablo a la vez, y sin embargo algo le redime, porque, por debajo de ese exterior de curtido buscavotos, yace un tipo genuinamente fiel a las libertades republicanas: cuando su rival Craso, encarnación de aristócrata lleno de virtudes castrenses y vicios antidemocráticos (Laurence Olivier) da un golpe de estado y le ofrece a Graco la vida a cambio de convencer de las bondades de la nueva dictadura a sus seguidores, Graco responde con una jugada maestra y le hace a Craso un genial corte de mangas (no entro en excesivos detalles, porque es mejor verlo).

Con lo que se viene a decir, que bajo la encallecida piel del buscavotos yacía un hombre consciente de sus libertades, y dispuesto a defenderlas.

Ya se que los políticos tienen mala fama. Segúramente os reireis si os confieso que no sólo voy a votar, sino que además, a cada elección ejerzo de apoderada en representación del partido al que voto (izquierda quasi extraparlamentaria), o sea que me paso buena parte del día en el colegio electoral. Vaya prima ¿no?

Pero... ¿son esencialmente los políticos peores que el ciudadano de a pie? Recuerdo al respecto una historieta de Mauro Entrialgo, en la cual el autor tomaba un taxi. El conductor le daba la brasa al pasajero poniendo a parir a los políticos y su corrupción, y al final éste le contestaba que él era aún peor: le había llevado por un trayecto deliberadamente más largo para alargar la carrera, y encima le devolvía mal el cambio para sisar. Conclusión: en un pais de jetas...¿és licito que nuestros políticos también lo sean?

En los paises nórdicos, si un tipo es un estafador va a juicio, pero es que encima los mismos ciudadanos censuran su comportamiento. Aquí un tío estafa y mucha gente dice "¡Pero que listo que es este tío y que envidia me da!" ... Así nos va. Se critica la corrupción política, pero luego ves que el mismo chavalín que te dice que no vota porque desconfía de los políticos, adora fanáticamente al sinverguenza del presidente del club de futbol de sus amores, o le compra al camello de barrio droga adulterada. Por supuesto que hay que exigir a los políticos honestidad, pero la regeneración bien entendida empieza por uno(a) mismo(a), no sé si me explico. Y yo, qué quereis que os diga, me inspira MUCHÍSIMA más confianza un político que un presidente de club de fútbol, un camello o un "periodista" de la "prensa" del corazón o deportiva.

En fín, no sé si mi tendencia a votar se debe a que cuando iba al colegio se empezó a poder votar, por primera vez, en éste país, y siempre me hizo mucha ilusión tener la edad para poder ejercer mi derecho -a la par que deber- ciudadano. Por supuesto que ya tengo una edad en la que no me creo esa carta a los reyes que son los programas de los partidos, pero digamos que una ya sabe que la cabra tira al monte, o sea, en que dirección tira cada partido. Si yo sé que un partido en concreto siempre apostará más -en general- por el transporte público, la escuela pública y la sanidad pública que otros, pues a ese partido voto. A los partidos partidarios de privatizarlo todo, pues que les voten Botín y el Tio Gilito.

Ahora, si un candidato dice "Voy a regalar 300.000 macetas con orquideas a todos los españoles", pues ya se que eso es simple demagogia de campaña para almas de botijo... Pero así entre nosotros, que ya sabemos que las criaturas no las trae la cigüeña y quienes son los reyes magos: ¡Que léches, si hasta Foggy nelson ya se aprendió quien se oculta bajo la máscara de Daredevil!...

Pero quizás la razón más poderosa para votar me la dió una amiga. Ella no cree en la política pero me dijo que votaba al partido que hubiera votado su abuelo. Por que su abuelo nunca pudo votar.

Mi ciudadano ideal es como el personaje de Laughton en "This land is mine", que no es un político, si no un simple maestro de escuela que un día decide que quiere tener su propia voz en un país ocupado.

Pues eso.
 
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